LOS HALCONES NO CAZAN PROFESORES DE TENIS

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LicPescadasTraful
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LOS HALCONES NO CAZAN PROFESORES DE TENIS

Mensaje por LicPescadasTraful »

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No conozco a un solo "libremercadista" a quien no le gustase disfrutar personalmente de un monopolio.
Pero eso es, solo, la consecuencia del miedo. Y al miedo hay que atravesarlo, nomás.
En la enseñanza del tenis, con lo difícil que es llegar a tener un "nombre", un reconocimiento por parte de los colegas y el público, las cosas son despiadadas, de a ratos.
Me consideré siempre "un profesor del montón". Uno más del enjambre de "profes" generados en la "Era Vilas". Nunca dudé de mi franca pasión por el tenis, ni de mi puntería en la administración de las prioridades en los procesos de cada uno de mis alumnos. Si, tengo conciencia de ciertas limitaciones que nacían desde la combinación de caracerísticas personales. Por ejemplo, mi escasa predisposición para someterme a entrenamientos que elevasen mi performance en la cancha. Creía saber lo suficiente para responder a todas las preguntas. Pero no vi mas allá de mis narices, donde se ubicaban las preguntas que no imaginaba tener que responder.
En la medicina, por ejemplo, un médico clínico sabe mucho, pero un neuro cirujano nos inspira "otra cosa". Otro respeto.
Y eso es lo que yo pensaba de mi status de profesor. No sentía necesitar capacitaciones que me lleven a otro plano. Y eso no es ni bueno ni malo. Es riesgoso. Y lo tengo claro ahora, cuando hace mas de 10 años que abandoné la enseñanza profesional de nuestro deporte.
Ya, mas tranquilo, con la misma pasión pero devenido en observador fanático, me sorprendo frente a notas y textos de grandes personajes de la profesión alertando a la población por la "presencia de advenedizos que contaminan nuestro oficio con desverguenza y un discurso florido lleno de incorrecciones"
A ver: Mi opinión es que han existido siempre, y es probable que no paren nunca de existir, ciertos "caraduras" que salgan al ruedo con un canasto, 50 pelotas y una fina prosa al estilo del recordado actor cómico argentino Fidel Pintos.
En mi carrera de profesor, he tenido que afrontar algún "ciclo cumplido", como sucede naturalmente con el paso del tiempo y el sano apetito de cambios que, hasta por cuestione generacionales, se manifiesta en los clubes. Pero, en lo particular, hay algo que nunca me sucedió: Jamás me abrí lugar en una cancha de tenis sin haber pasado antes por una suerte de casting o de selección previa por partes de la dirigencia o los propietarios.
En todos los sitios donde me tocó trabajar, sentí que mi lugar estaba correctamente adjudicado y avalado.
Como soy humano, también me tocó sentir ese miedo a ser sometido a situaciones de competencia desleal o falta de ciertas garantías administrativas que hacen a la estabilidad (si, dije estabilidad) de los profesores independientes.
Todo eso ya pasó y lo miro con mas ternura que indignación, porque cuando me tocaron años flojos, la culpa jamás la tuvo el contexto de competencia imperante. Y cuando me fue muy bien (cosa que también ocurrió), mi buen pasar no tuvo nada que ver con la ausencia de competidores.
No pasa absolutamente nada. Esa fue la lección y la quiero compartir con ciertos profesores que leo muy seguido que se andan quejando de las "aves de rapiña que le sobrevuelan sus nidos". No sean patéticos. No sean llorones. La gente no se va a equivocar con ustedes, si tienen el nivel, el carisma, la buena educación y la maestría que los llevó hasta ahí.
No va a haber monopolio para sostenerlos en sus puestos. El buen tenis, la mejor enseñanza y la buena formación irían con ustedes donde les toque ir. Por lo tanto no hay nada que temer si están dispuestos a seguir trabajando duro.
Y, si pueden, no se fijen tanto en los halcones que merodean. Presten atención a los fenómenos (humanos) que los atraen y estén siempre por encima de todas esas vicisitudes.

Evaristo Pescadas Traful

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